El escritor Miguel Alvarado Natali, nos habla de sus obras y el recién publicado libro Barrio Yungay –Imágenes de poesía-.
Nos muestra la arquitectura poética de este viejo sector de Santiago. Canta y describe con vibrante ritmo la presencia y entorno de un barrio que nació para exaltar la legendaria figura del roto chileno.
¿Cómo es pasar de escribir un poemario a una novela y luego nuevamente publicar poemas como los del Barrio Yungay?
-A lo largo de tu vida siempre está presente la poesía, tal vez no de la manera clásica y romántica de entenderla, pero recuerda lo primero que te hacen memorizar en el colegio, una poesía y ahí está tu primer acercamiento a ella. Después la tienes en todas partes, hasta cuando se te ocurrió escribir algo a tu amor de juventud. El hecho de que me haya acercado a la narrativa era la necesidad de contar algo importante, que lógicamente no lo puedes hacer con la poesía.
Tu novela Calle Dieciocho, es la que cuenta este hecho importante del que hablas y que está acotado al periodo del plebiscito del Sí y el No de 1988, pero porqué no haber realizado una investigación histórica en vez de una novela, pensando en que tu eres periodista?
-Cuando tu le sacas el qué, el quién, el cuándo y el cómo, a las primeras líneas de una noticia esta deja de serlo y eso es lo que yo hice con Calle Dieciocho. El tema es que cuando tú y más de tres millones de jóvenes son los protagonistas de un hecho histórico,
como es el haberle ganado en las urnas a Pinochet, tienes un material de acontecimientos que los más jóvenes deben conocer. Ahora, también hay una investigación a pesar de que yo viví el proceso eleccionario. Pero claramente mi curso, mi colegio y todo mi entorno, no aparecerían en una investigación histórica o en un libro de historia, en cambio la novela te da esas libertades de incluir lo que quieras.
Me imagino que la película “NO” algo te produjo?
-Encuentro genial que se lleven al cine estos trozos de nuestra historia, sobre todo de los últimos 40 años. Ahora debo reconocer que tenía un poco de recelo antes de ir a ver la película, ya que no quería encontrarme con muchas de las cosas que yo había escrito en mi novela. De todas maneras es interesante ver como fue tomando fuerza la campaña del “No”, la cual aparece muy sutilmente en Calle Dieciocho. Me emocionaron las grabaciones que hay de la represión policial y volver a ver a toda esa cantidad de artistas cantando “Chile la alegría ya vieneeeene”.
En tu nuevo poemario Barrio Yungay, tu poesía es totalmente urbana pero sigue siendo romántica o no la consideras así?
Evidente que es melancólica, romántica y a veces desgarradora, pero esto converge con personajes distintos, con problemáticas diferentes y todos estos aspectos son las voces de la ciudad y del barrio donde caminas. En el poema “La entrada del Barrio” te puedes dar cuanta de lo que digo cuando menciono a esta mujer que se fue y que su balcón enmudecido ya no me llama, su berma está fría y desolada: “El barrio devorará mi dolor, mis lágrimas quedarán bajando la escalinata gris del Museo de la Memoria; no te conviertas en mi desaparecida, quiero pensar que volverás…”. En definitiva todos los barrios deberían tener poesía urbana.
La pobreza, el hacinamiento de los inmigrantes, las casas deterioradas y los borrachos son elementos que están en tu poemario Estaciones y que persisten con mayor fuerza en Barrio Yungay. Significa que ahora eres más crítico del sistema?
-Cuando los sistemas de administración política son deficientes, cuando todavía se paga iva por lo libros, cuando el municipio no sabe cuales son las necesidades de un barrio, cuando el Gobierno no tiene un sentido ecológico de nuestro entorno y cuando los artistas no tienen espacios de expresión y los estudiantes sigan con esa inseguridad de no poder pagar sus estudios, lógicamente seré crítico con el sistema. Y el ejemplo claro de inmadures e ineficiencia política lo ha dado Piñera, cuando en su campaña uso como caballito de batalla que se acababa la delincuencia en su gobierno, algo no ha pasado y que no va a pasar. Eso es un engaño, ya que para terminar con ella se deben solucionar otras cosas que tienen que ver con la cultura del chileno y con la justicia.
Hay un poema que se llama Sr. Alcalde, es para Zalaquett o para la investidura o el poder municipal?
-Curiosamente ese el ultimo poema que he escrito y nació una semana antes de las elecciones municipales, después de encontrarme con, en ese entonces, alcalde de Santiago Pablo Zalaquett en la feria en calle Portales. Yo cliente frecuente de la feria lo encaré diciéndole que en cuatro años primera vez que lo veía en nuestras calles.
Se cumple por lo tanto el dicho de si te he visto no me acuerdo o que los políticos aparecen para las puras elecciones?
-Creo que en la mayoría de los casos es así…espero que conla CarolinaTohásea distinto.
Tú que eres originario y defensor del Barrio Yungay, cómo lo ves ahora comparándolo con la época en que tu eras estudiante segundario?.
-En los años 80 no teníamos impregnado el concepto de identidad barrial, como lo tenemos hoy en día, especialmente en este lado de la ciudad, con el Barrio Brasil y el Barrio Yungay que hasta se confunden y se funden sus límites geográficos. En ese entonces poblaciones comoLa BanderayLa Victoriaeran las emblemáticas con una clara identidad cultural y social, que a la vez jugaba un rol importante en la lucha contrala Dictadura.Encambio en nuestros barrios no se escuchaban case-roleos ni se incendiaban neumáticos. Los movimientos políticos más cercanos al barrio estaban enla VillaPortaleso enla Universidadde Santiago enla Alameda.Ahora- te aclaro- que vivía poca gente en el barrio y el terremoto de 1985 termino con muchas esquinas y cites destruidos, lo que hizo que mucha gente se fuera. Hoy el barrio es activo, con una presencia cultural importante, es más entretenido. Si bien los edificios que se han levantado han sido producto de la necesidad de le gente por vivir más al centro de la capital, también se ha frenado la edificación indiscriminada que se estaba haciendo donde no se pensaba en el patrimonio arquitectónico y en la preservación de muchas casas de influencia francesa construidas a principio de 1900. En los últimos 20 años el sector ha tenido cambios significativos comenzando por los locales nocturnos de calle Brasil que se fueron proyectando al Barrio Yungay, que hoy cuenta con una variada gastronomía. Todo el sector es atravesado ahora por una línea de metro, tenemos universidades y parques. Está Matucana 100 y el museo de la memoria…este mismo café digital en el que estamos conversando es un ejemplo de los nuevos espacios que se han creado, más allá del negocio hay una apuesta cultural que antes no existía.
En este cambio que ha tenido el barrio que papel desempeñan la gran cantidad de inmigrantes que hoy viven en el?
-Lo que he visto es que nos han influenciado con sus comidas, especialmente los peruanos. Se venden muchos productos comestibles del Perú que antes eran desconocidos para los chilenos y lo otro es que todos estos extranjeros han tenido la gracia de insertarse fácilmente en todos los rubros del ámbito laboral. Hay un poema que toca algún aspecto de ellos: “El barrio es la hoguera del hijo que volvió, es al asilo latinoamericano…Mi barrio comienza en el almacén de la otra esquina, y termina allá en el horizonte de los pasajes, de esos cités que se han tomado los fraternos peruanos. Mi barrio es milagroso, no se inunda. Pero es añoso, y como mi barrio es añoso las autoridades quieren quitarles sus canas destruyendo adobes centenarios y otra vez lo
monetario vuelve a ganarle al pasado”
Estas escribiendo algo o tienes en mente un nuevo proyecto?
-Estoy terminando “La Animitadel pueblo”, novela cuyo desarrollo es en un balneario cerca de Santiago a principio de 1980, cuando estábamos alucinados con los videojuegos como el Space Invaders, nuestros héroes eran Cazely y el Pato Yáñez , y el mayor placer era estar tirados de guata en la arena, para ver niñas mayores que uno saliendo del mar con esos bikinis Catalina, sin preocuparnos de ponernos alguna crema o bloqueador solar, ya que no sabíamos que existía la capa de ozono y menos el cáncer a la piel.
Con esta nueva novela te alejas de los hechos políticos e históricos y haces un relato de tu niñéz ?
-No por el contrario, como niños y entrando en la preadolescencia vivíamos en una burbuja de felicidad en plena Dictadura, sin darnos cuenta de nada anormal a nuestro alrededor. Eso éramos los niños…pero en este pueblo el alcalde apoya al sistema autoritario, el cura es un depravado y los protagonistas son dos niños que crecen y se enamoran con un final …no te puedo decir el final, pero la novela termina la madrugada del 27 de febrero del 2010…para el terremoto.
Te parece que nos despidamos de esta entrevista con un poema?
– GEMINIS
Ese estilo violento que usas en tus gestos
va esculpiendo tu mezquindad.
Todo te parece desenfocado cuando tu vista
se alarga hasta el final de la gótica calle,
ni los fantasmas de la casa de los espíritus
se quieren acercar a ti.
Crujen las mamparas, se trizan los vidrios,
Cae un polvo espeso de los adobes,
los quiltros callejeros desaparecen,
mientras el viento que dobla desde la Alameda
se esfuerza por cerrar tus rencorosos ojos.
Las nubes se retuercen en el cielo de Cumming,
donde las monstruosas e infernales gárgolas te rinden pleitesía.
Baudelaire te dedicaría “las flores del mal” al verte pasar
lejos de la mirada de Dios,
cuando los silenciosos adoquines se van desprendiendo
de la tierra con el golpe de tus tacos,
con el peso de tu furia,
y ese manto de humo del tabaco te sigue como un aura
que apacigua tu ira, pero no mi pavor.
Por Iván Gutierrez L.
Santiago de Chile, 9 de marzo 2013
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