La iniciativa, impulsada por Latindadd, plantea establecer tributos a los patrimonios más grandes del continente para aliviar las devastadoras consecuencias de la pandemia del Covid-19 y combatir la creciente desigualdad sistémica en la región.
Lo recaudado, 26 mil 504 millones de dólares, serviría para financiar por completo un bono contra el hambre para personas de extrema pobreza durante seis meses en toda la región o garantizar la cobertura universal de vacunas en la región, que evitaría la muerte de 2,5 millones de niños al año.
Al fundamentar la necesidad del tributo a la riqueza, Verónica Serafini dijo que ‘hay un desbalance gigantesco entre los programas que benefician a los pobres y los programas que benefician a los ricos y extremadamente ricos’.
Para Jorge Coronado, es necesario gravar el patrimonio de quienes tienen importantes riquezas y también las ganancias del capital, principalmente del sector financiero.
‘Se sabe muy poco de los ricos; y de los pobres se sabe todo, si envían a sus hijos al colegio, qué compran, pero no sabemos cuánta riqueza hay en América Latina’, dijo por su parte Carlos Bedoya.
Según Adrian Falco, ‘esta crisis tiene que ser pagada por las grandes riquezas, no por los trabajadores y trabajadoras’ y agregó que el impuesto a las grandes riquezas no es una revancha de clases’.
En el lanzamiento, Latindadd presentó su informe ‘Ahora o nunca: Impuestos a la riqueza y las grandes fortunas en América Latina y El Caribe’, que señala que la crisis del coronavirus hará retroceder más de 15 años la lucha contra la pobreza en la región.
Precisa que a fines de este año, 45 millones de personas habrán caído en la pobreza mientras que el PIB caerá cerca de -9,1 por ciento, mientras los mil-millonarios de la región aumentaron su riqueza en 48 mil 200 millones de dólares solamente durante los primeros dos meses de la pandemia, de estricto confinamiento.
Según el documento, la riqueza en América Latina y el Caribe, la región más desigual del planeta, está concentrada en pocas manos y casi no tributa, pues, en promedio, 41 por ciento está en manos del uno por ciento más rico, que aporta solo 3,8 por ciento de la recaudación de impuestos.
Lima, 16 de diciembre 2020
Crónica Digital/PL