Un reputado fotógrafo que cuenta una historia personal sobrecogedora, la impronta iconoclasta de Christian Boltanski o la historia de Chile, fueron algunos cofres abiertos en la idea de los Museos de Medianoche.
Nada menos que la vigésimo octava edición de Museos de Medianoche, una invitación al conocimiento en más de 30 galerías y centros de arte del país austral, inspirada en la tradición europea y en especial parisina.
A pesar del colapsado sistema de transporte urbano y la incertidumbre que se apoderó de la capital chilena, bastante público acogió con entusiasmo la jornada y no perdió la oportunidad de esta hermosa estampa cultural.
Los organizadores prefirieron guardar para otro momento las cifras, porque sin dudas no fue lo esperado por el problema de Metro santiaguino. Sin embargo, la afluencia se hizo bastante notable en el espléndido Palacio de Bellas Artes.
Diseño del arquitecto franco-chileno Emile Jéquier, discípulo de Gustave Eiffel, sirve de escenario a la exposición fotográfica en blanco y negro de Luis Poirot, obsesionado con los desnudos de Fernanda, su compañera sentimental.
Los 16 años de gráficas de Poirot de alto nivel artístico, hechas al estilo tradicional de laboratorios y cámaras con rollos, destacan en la instalación donde llama la atención la obra La Lecture de Cosme San Martín.
El óleo, expuesto en París con éxito en 1879, está acompañado de frases que deslizan pensamientos provocadores en torno a la reflexión que motiva al visitante, el interés por la pintura o la cantidad de personas motivadas para observar el cuadro.
En otra cuerda, el artista francés impacta con la retrospectiva Almas, una propuesta que invita a reflexionar sobre la levedad del ser y su trascendencia. Un montón de ropa rellena de forma abundante el esqueleto de un árbol gigante.
Puede antojarse la marca de gente que dejó de existir, a partir de la secuela de la Segunda Guerra Mundial que lo acompaña, pero el propio Boltanski ofrece su punto de vista:
“Si yo utilizo este tipo de materiales es porque también quiero hablar sobre la fragilidad de la vida (…), mi intención ha sido luchar contra la muerte, contra el tiempo, contra el olvido(…)”.
Con el homenaje al expresionista Israel Roa y los pintores de medio siglo, se hace justicia a la plástica de la nación sudamericana. Su obra 18 de septiembre, tributo al Día Nacional de Chile, es una de las más emblemáticas de la exposición.
En el Museo de Arte Contemporáneo es difícil la indiferencia ante el trabajo de Marcel Duchamp, “Dont forget, Una partida de ajedrez con Man Ray y Salvador Dalí”, sobre la relación entre los tres creadores.
El artista y otrora ajedrecista francés, uno de los impulsores del movimiento pop, revela el nexo con Ray y Dalí, en un concierto multifacético de la cultura.
“Esta exhibición habría correspondido hacerla 50 años atrás, pero recién ahora pudimos hacerla realidad. Es una deuda que intentamos pagar con la sociedad chilena”, dijo Francisco Brugnoli, director del museo.
Por Fausto Triana
Santiago de Chile, 17 de octubre 2014
Crónica Digital