Los Cinco, como se conoce a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González, fueron detenidos por infiltrar grupos terroristas de Miami responsables de actos que causaron la muerte a más de tres mil cubanos en los últimos 46 años.
En un juicio ilegítimo, arreglado, carente de objetividad y realizado en un lugar como Miami, donde es imposible seleccionar un jurado imparcial para cualquier caso vinculado con Cuba, los Cinco fueron sancionados a penas desde 15 años hasta dos cadenas perpetuas.
Durante todo el proceso legal las autoridades obstaculizaron a la defensa y le limitaron el acceso a las pruebas.
Sobre los cinco cubanos fue vertido todo el odio irracional de la mafia terrorista cubanoamericana de Miami y del Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución y el pueblo cubano.
En cárceles norteamericanas los Cinco han sufrido inhumanas condiciones carcelarias, incluso en celdas de castigo, violadoras de varios convenios internacionales.
El 9 de agosto pasado la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta revocó sus condenas y ordenó celebrar otro juicio.
A pesar del fallo unánime favorable, los luchadores antiterroristas cubanos permanecen encarcelados en Estados Unidos.
Una declaración del 27 de mayo de este año del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas declaró arbitraria su detención y encarcelamiento.
Sin embargo, la Fiscalía Federal de Miami, que actúa a nombre del Gobierno estadounidense, prolonga de manera artificial el absurdo proceso judicial contra los Cinco.
Los acontecimientos alrededor del caso así lo confirman, mientras se refuerza el criterio de que éste es un caso político.
En su apelación, la defensa señaló 25 errores de procedimiento o de violaciones constitucionales y de las normas jurídicas de los propios Estados Unidos.
Sin embargo, el panel de tres jueces de Atlanta decidió solo la cuestión de la sede miamense para emitir el veredicto unánime que anuló el juicio y dejó sin efectos las condenas.
En su dictamen establecieron que uno de los problemas de esa sede es la existencia en Miami de grupos terroristas anticubanos, y los mencionó por su nombre: Alfa 66, Comandos F-4, Fundación Nacional Cubano Americana y Hermanos al Rescate, entre otros que allí operan.
Para febrero del próximo año la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta fijó la audiencia pública del proceso de apelación interpuesto por la Fiscalía ante esa instancia judicial estadounidense.
El pleno de los 12 jueces de la Corte debe reconsiderar el veredicto unánime emitido por tres de sus magistrados.
“Existe el peligro de que prevalezcan criterios políticos sobre los legales. Las autoridades norteamericanas están interesadas en “criminalizar” esta causa”, afirma Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón Labañino.
Es el momento para decir a la opinión pública qué pasó en este juicio, qué quiere ocultar Estados Unidos con su actitud, y cuál es la verdadera razón de la presencia de los Cinco en territorio estadounidense, apuntó.
Mientras tanto, las autoridades norteamericanas persisten en debilitar la firme voluntad de sus rehenes y ejercen una continua presión psicológica sobre ellos y sus familiares, al negarles constantemente las solicitudes de visas a sus madres, esposas e hijos.
Estados Unidos trata de que no trascienda lo que pasó en Miami: Un juicio en el que se evidenciaron los 46 años de acciones terroristas contra Cuba.
La Habana, 19 de noviembre 2005
Prensa Latina , 0, 44, 7