El avance del ejército sirio en torno a Alepo parecía hoy a punto de cercar a los extremistas armados que controlan el este de esa norteña ciudad, un golpe mortal para los grupos extremistas financiados desde el exterior.
Considerada el corazón industrial y la urbe más poblada del país antes del inicio del conflicto en marzo de 2011, la batalla por Alepo se convirtió en el centro neurálgico de la guerra.
En junio último las fuerzas armadas lanzaron la operación Tormenta del Norte con el fin de liberar los barrios en manos de los radicales.
Desde entonces, las tropas gubernamentales lograron importantes triunfos en los alrededores de la ciudad en medio de feroces enfrentamientos con las organizaciones armadas presentes en la zona, entre ellas el Frente al Nusra, brazo de Al Qaeda en Siria.
En las últimas semanas, unidades castrenses capturaron la colina más alta de la provincia en Tal Madafa y las granjas de Halabi, en las cercanías del también liberado poblado de Handarat y gran parte del área circundante.
Además conquistaron la localidad de Al Jubeileh, la antigua fábrica de vidrio y la planta de cemento, aledaña a la urbe.
También recuperaron el control de las zonas de Manasher, Maqlaa y las colinas adyacentes a la localidad de Awiejeh.
A causa de ese avance, el corredor que sirve de vía de aprovisionamiento a los grupos islamistas desde el norte se estrecha cada día más, según fuentes militares sirias.
Las bandas armadas apoyadas desde el exterior sufrieron otra derrota esta semana al fracasar sus nuevos asaltos a los poblados de Nubl y al Zahra, ubicados a unos 20 kilómetros al noroeste de Alepo.
Ambas villas son asediadas por los radicales desde hace más de dos años.
Decenas de irregulares murieron durante los combates, entre ellos varios extranjeros que no fueron identificados.
Por Roberto Castellanos Fernandez
Damasco, 27 de noviembre 2014
Crónica Digital / PL