Elaborado por el Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos (GTIS) de la FAO a instancia de la Alianza Mundial de los Suelos (AMS) el mapa muestra las reservas de carbono orgánico en los primeros 30 centímetros debajo de la corteza terrestre.
Indica además las áreas de mayores reservas de ese compuesto químico las cuales deben ser conservadas y donde además es posible retener una mayor cantidad.
Al hacer la presentación en el Sheikh Zayed Centre de la FAO, Luca Montanarella, jefe del GTIS, destacó que la reciente conferencia sobre cambio climático en Bonn (COP23) reconoció la necesidad de mejorar el carbono, la salud y la fertilidad del suelo.
Los suelos son la mayor reserva de carbono terrestre y desempeñan un rol crucial en el balance global de carbono, al tiempo que constituyen uno de los recursos más vulnerables frente al cambio climático, la degradación de la tierra, la pérdida de la biodiversidad y la demanda de producción de alimentos.
Según el mapa, los 30 primeros centímetros del suelo contienen alrededor de 680 mil millones de toneladas de carbono, casi el doble del presente en la atmósfera como dióxido de carbono, y una cantidad significativa comparada con los 560 mil millones de toneladas almacenadas en la vegetación.
Más del 60 por ciento de esa reserva se encuentra en 10 países, Rusia en primer lugar con 19,6 por ciento, seguido por Canadá con 12,7: Estados Unidos 8,3; China 6,9; hasta la República Democrática del Congo que está en el puesto 10 con el 1,4 por ciento, pasando por Brasil, Indonesia, Australia, Argentina y Kazajastán.
En su intervención, Montanarella ponderó la celeridad con que pudo realizarse ese inventario del carbono en los suelos, en apenas un año, y disponer de un producto tan importante, gracias al grupo de 25 investigadores, a la secretaría de la AMS y a la FAO.
Más de 100 países participantes en la compilación de información, compartieron sus mapas nacionales y resta ahora avanzar en el monitoreo de los niveles del vital componente de los suelos.
Cuando existe un elevado contenido de carbono los suelos son más productivos, purifican mejor el agua y aportan humedad a las plantaciones, razón por la que aumentar su concentración en la tierra con una gestión mejorada puede aumentar la productividad.
Roma, 6 de diciembre 2017
Crónica Digital /PL