El secreto de la supervivencia de muchas especies de mamíferos y aves en la zona de exclusión de Chernóbil fue descubierto por un equipo internacional de biólogos, se conoció hoy.
Los organismos de estos animales suprimen los efectos negativos de la radiación sobre el ADN ionizante aumentando el nivel de antioxidantes en sus cuerpos, señala un artículo publicado en Science of the Total Environment.
Gracias a nuestros trabajos y a los de otros científicos en Chernóbil tenemos muchos ejemplos del equilibrio entre la cantidad de antioxidantes en el cuerpo del animal y la capacidad que tiene su cuerpo para protegerse de la radiación, dijo uno de los autores del trabajo Timothy Mousseau.
Ese tipo de fauna, que de alguna manera puede controlar el nivel de antioxidantes, puede utilizar esta función para proteger su cuerpo contra los daños sufridos por el ADN, añadió el académico de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia (EE.UU.).
Mousseau y sus colegas rusos y ucranianos hallaron que el aumento de la radiación de fondo provoca un incremento del número de mutaciones entre los individuos pero no afecta a la salud de la población.
Encontraron -además- que distintas especies de aves y mamíferos responden de manera muy diferente a bajos niveles de radiación.
Algunas especies disminuyeron notablemente en número, mientras que otras, por el contrario, comenzaron a multiplicarse debido a la ausencia de humanos en su hábitat, explica la publicación especializada.
La razón principal de la aparición de mutaciones durante la irradiación es la radiación ionizante, consideran los científicos.
Eso contribuye a la aparición de un gran número de moléculas de peróxido de hidrógeno y otros agentes oxidantes agresivos que pueden penetrar en el núcleo de la célula y destruir el ADN, argumentaron.
Para combatir estos cuerpos, los animales utilizan varios antioxidantes, sustancias que se unen con el oxidante neutralizándolos antes de que entren en contacto con el código genético, añadieron.
La zona de exclusión, también llamada de la muerte o de la alienación, es el perímetro de seguridad de treinta kilómetros que se estableció tras el accidente nuclear más grave de la historia.
Actualmente la zona continua prohibida en la que sólo residen eventualmente y trabajan los encargados de la limpieza radiactiva tras el accidente, así como las fuerzas de seguridad encargadas de proteger el emplazamiento.
Londres, 28 de abril 2016
Crónica Digital / PL